Hogar, dulce hogar

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Re: Hogar, dulce hogar

Mensaje  Lestat el Dom Jun 28, 2009 1:15 pm

Estábamos Leila y yo, tumbados en la arena, disfrutando de la compañía casi mágica del otro, cuando sentí una presencia que se acercaba. Nunca había sentido nada igual. Parecía la presencia de un vampiro, pero al mismo tiempo no se parecía a nada que yo me hubiera encontrado anteriormente. Su mera presencia, me hizo darme cuenta de que su poder era inmenso, comparable al mío propio. Bueno, quizás al mío en ese momento, que estaba algo débil, tras tantos meses sin alimentarme de absolutamente nada, pero no quería subestimarlo, había algo en el, que me infundía una especie de temor, como un aura, pero de alguna manera, no acababa de funcionar del todo, estaba apenas algo atemorizado, nada más.

A mi lado pude ver a Leila temblando violentamente por el miedo que inspiraba ese ser que se acercaba hacia nosotros desde el cielo. Me di cuenta enseguida que ese era el poder de ese vampiro, el de controlar el miedo.

-No tengas miedo, Leila, yo estoy aquí y no voy a dejar que te suceda nada malo.

Por un instante, el ser pasó delante de la luna, y me di cuenta de que estaba volando, pero, hubo un detalle que me llamó muchísimo la atención. Aquel ser tenía alas, como de murciélago.

Aterrizó en la playa delante de nosotros, y le dije, al a defensiva:

-¿Quién eres y que es lo que estás haciendo en esta ciudad?

El ser, más murciélago que otra cosa, se transformó y adoptó una apariencia humana, de un joven de unos veinticinco años con el pelo moreno, y los ojos azules

-Mi nombre es Marcus, y he venido a dominar esta tierra, y a saciarme con sus habitantes. Y dado que el viaje me ha cansado, y aquí hay una humana, empezaré con ella, así que hazte a un lado, y deja que sacie mi sed.

Me quedé helado con su contestación, me puse delante de Leila, para protegerla, y le dije:

-Pues creo que te has equivocado de persona y de sitio. Ella es mi novia, con lo cual es intocable. Tendrás que matarme para cogerla a ella. Y otra cosa, esta es mi ciudad, y aquí ningún vampiro mugriento como tú, me viene a darme ordenes, sobre de quien se alimenta y todo eso. Lo mejor que podrías hacer es largarte de aquí, antes de que empiece a perder la paciencia, ya que has estropeado una velada maravillosa.
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Re: Hogar, dulce hogar

Mensaje  Leila el Dom Jun 28, 2009 11:02 pm

-No tengas miedo- me dijo lestat, pero eso era algo que yo no podia controlar en ese momento, cuando estaba con el nunca tenia miedo, sabia que me protegería pasara lo que pasara, pero ese temor que sentia en aquel momento era algo irracional, bueno, la verdad es que aquel ser extraño daba miedo, pero no tanto como lo que yo sentía.

Empezó a hablar y parecía que estaba loco, primero empezó a contarnos sus planes, cosa que no entendía, ¿Qué persona normal con intenciones de dominar la tierra le cuanta sus planes a la primara persona que se encuentra?, ahí estaba la respuesta, no era una “persona normal”, dijo que empezaría devorándome a mi, ahí si que mis temblores comenzaban a tener sentido.
Venía decidido hacia mi con la intención de acabar con migo, como si fuera un simple tentempié. Pero Lestat se interpuso.

-Ooooooooh- dijo el vampiro con voz y gesto burlones- ¿He estropeado vuestra velada? Qué pena, bueno, pero no te preocupes vampirucho, te quitaré los problemas de tener que defender a una humana- esta ultima palabra la dijo como si estuviera hablando de una colilla- venga, aparta, y no me vengas con que es tu ciudad, si no quieres luchar contra mi y perder aparta y puede que hasta me piense dejarte que me ayudes en mi dominación.
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Re: Hogar, dulce hogar

Mensaje  Lestat el Lun Jun 29, 2009 12:13 pm

Me parecía que ese tío nos iba a dar una cantidad de problemas impresionante. En ese momento desee haberme llevado a Rebellion, y cortarle la cabeza de un golpe. Pero como no esperaba ser atacado en mi propia ciudad y menos esa noche tan especial con mi amada Leila, no la había traído.

-Si quieres a Leila, será por encima de mi cadáver.

Me lancé contra él a una velocidad increíble. Mi adversario se transformó otra vez en ese ser demoniaco, ese ser con aspecto de un murciélago enorme. Empezó a moverse a una velocidad imposible, y yo hice lo mismo. Estábamos más o menos a la par, pero yo era algo más rápido. Como un pensamiento me lancé contra él, para intentar alcanzarle y arrancarle la cabeza de un golpe, pero cuando lo hice, el recogió su ala, dejando solamente el hueso, que me golpeó como una lanza y me atravesó el pecho de parte a parte. El dolor que siguió a eso fue increíble, inimaginable. Ahora entendía la creencia de que los vampiros morían si les clavaban una estaca en el corazón, pero aunque no era cierto, el dolor era como para matar a alguien más débil.

Yo estaba furioso, en ese momento allí colgando como un muñeco del extremo del ala de ese ser. Nunca antes me habían humillado de esa manera, y lo peor era ver como se acercaba a Leila sin poder hacer nada, no podía moverme de allí. O quizás sí. Con todas mis fuerzas y usando el poder de mi mente, hice presión contra el trozo de hueso al que estaba clavado, y con un sonoro chasquido lo partí limpiamente en dos trozos, uno de los cuales continuó clavado a mi cuerpo, como una grotesca estaca gigante de hueso. Pero por lo menos ahora podía moverme. Marcus soltó un desgarrador chillido, le había hecho verdadero daño al partirle el ala.

Me centré en mi adversario, que había cogido a Leila del cuello durante ese periodo de confusión y la tenía levantada del suelo. Podía ver que ella se ahogaría de estar ahí mucho tiempo. Marcus estaba allí riéndose, viendo como perdía sangre en abundancia, y me empezaba a debilitar. Empezó a burlarse de nosotros.

-Estas acabado vampirillo, no puedes hacer nada contra mí, morirás enseguida, y tu novia también, o puede que solo le muerda y la transforme en vampira, para que tenga que vivir toda la eternidad a mi servicio, sabiendo que no volverá a verte. Creo que eso será un fin apropiado para ella.

En ese momento, con esas palabras, imaginando el destino de Leila en manos de ese ser, convertida en inmortal, y siendo obligada a servirle para la eternidad, toda mi furia anterior se fue. Fue sustituida, por una maldad perfecta y fría, por una crueldad tan increíble, que de poder percibir mis sentimientos, se hubiera vuelto loco al notarlos. Mataría a ese desgraciado y le haría pagar por dañar a Leila.

No podía usar mi poder sobre el fuego por miedo a dañar a Leila, pero usé mi poder telequinético con toda la fuerza que podía. Eso hubiera desintegrado inmediatamente a un vampiro más débil, pero no a Marcus. A él, le golpeó como un ariete, como una bola de demolición, haciendo que soltara a Leila, y lanzándolo contra la pared del acantilado con tal violencia que la roca estalló en miles de fragmentos en el lugar de colisión.

-¡¡¡Muere, fantasma de pacotilla!!!- le grité al tiempo que usaba todo mi poder del fuego.

Nos llegó un chillido de dolor capaz de helar la sangre en las venas, y luego, un grito.

-Volveremos a vernos, tenlo por seguro, no olvidaré esto.

Marcus se elevó hacia la noche, dolorido y bastante quemado. Volveríamos pronto a saber de él. Cuando se fue, caí de rodillas agotado, débil por la pérdida de tanta sangre. Me arranqué el trozo de hueso del pecho, y lo tiré al mar.

-Es hora de que volvamos a casa, Leila, el amanecer está cerca, y estoy demasiado débil como para que me pille lejos de casa.
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